Todo el Triduo Pascual en una sola celebración en Indiana

Este año el gobierno decretó inmovilización total obligatoria del 1 al 4 de abril, los días feriados de Semana Santa. No podía haber actos religiosos a pesar de que la provincia de Maynas ya había pasado de riesgo “extremo” a “muy alto”. Pero como Lunes, Martes y Miércoles Santo sí podíamos abrir la iglesia al 20% de aforo, pensé: ¿y si celebramos todo el Triduo Pascual entero, de un golpe, en una sola liturgia el miércoles?

La super-celebración tuvo tres partes: la Cena del Señor, la Pasión y la Resurrección. Se rescataron varios ritos centrales: la Oración Universal, el ofertorio del pan y el vino y la adoración de la cruz, que fue un momento denso y sentido: según el protocolo no se podía tocar, y así los parroquianos se fueron levantando, sin aglomerarse, para llegar al pie de la cruz y adorarla con reverencia, genuflexión…Un par de familias veneraron la cruz todos al unísono.

Seguidamente, la Resurrección: con el cirio pascual ya prendido, se bendijo el fuego y canto del Pregón Pascual. Después, la renovación del Bautismo con la aspersión del agua; finalmente la liturgia eucarística. Total: hora y cuarto.

Nos quedamos moderadamente satisfechos: “es mejor que nada”. Hubo textos centrales, pero por reducir nos perdimos lecturas preciosas y típicas (el Siervo de Yahvé, la creación…). Logramos hacer algunas ceremonias únicas propias de estos días, siempre teniendo en cuenta el poco tiempo y la necesidad de condensar.

Creo que a los participantes les gustó y les ayudó a vivir la Semana Santa con más profundidad. Pudieron luego seguir los oficios por facebook, pero ni por asomo eso puede reemplazar al encuentro personal, estar juntos en comunidad, ver, oír, oler, tocar y gustar… Accedemos a la realidad por la sensibilidad, y también así conectamos con Dios, que eligió dejarse encontrar por las mediaciones físicas y no por las pantallas. De hecho se entregó como alimento, nada más concreto y cotidiano.

César Caro