Coordinación y monitoreo del POA

Hay más alegría en dar que en recibir

La cita ya estaba programada y separada para el 01 de junio 2022. Aquel día nos sorprende el texto bíblico narrado por Pablo “Hay más alegría en dar que en recibir” (Hch. 20, 35). Sin duda, un encuentro marcado por la lógica del y la misionera ser don para los demás, y, ¿cuál es la mejor parte? Es muy cierto que, la vida de una misionera/o se engrandece cuando se vive para los demás. También es muy cierto que la vida se engrandece y el corazón se ensancha cuando encarnamos que la mejor parte, también, es recibir. Recibir las ternuras de las compañeras y compañeros de los distintos puestos de misión de nuestro vicariato con quienes nos reencontramos esos días, la acogida generosa de la casa de Punchana que es nuestra Betania, la casa donde se teje la amistad; la casa que nos despierta el don de armonizar “la mejor parte”.

Así, la reunión de coordinación nos disponía a abrir el corazón para recibir de todo y lógicamente para ante tantos detalles convertirnos en don para los demás. Nuestra agenda era, en primera instancia, brindar información del acompañamiento a los puestos de misión en la elaboración del POA. Entre aciertos y desaciertos, cada puesto de misión generosamente va respondiendo a la dinámica del nuevo Plan Pastoral haciendo nuevos procesos, aprendiendo y desaprendiendo nuevas maneras y modos de proceder en la misión. Asimismo, fuimos compartiendo el avance de las acciones realizadas en los distintos servicios del Plan Pastoral: Marco situacional, Marco doctrinal. Frente a la realidad de nuestros puestos de misión, acordamos reprogramar fechas para la entrega de los POAs pendientes y Marco situacional. Efectivamente, la alegría de dar está sostenida en los sueños compartidos, en este deseo profundo de seguir soñando juntas y juntos una iglesia con rostro amazónico.

Se acercan, además, los encuentros vicariales (CEFAC, catequesis, misioneros/as, jóvenes, pastoral social) los mismos que, también, fueron parte de los acuerdos, tomamos decisiones en cuanto a la cantidad de participantes, las acciones a realizar, los facilitadores de dichos eventos, los espacios a utilizar para poder lograr los objetivos propuestos.

Es así como seguimos “rompiendo aguas”, corazonando para seguir acompañando a tiempo y destiempo la vida sencilla y generosa de nuestra gente, en este presente eclesial de sinodalidad.

Mercedes Lalupú