
🟢La Cumbre del Agua, celebrada en la ciudad de Iquitos del 1 al 3 de octubre, nos hizo contemplar uno de los frutos que el Sínodo sobre la Amazonía y el de la Sinodalidad siguen dando en los pueblos que habitan este bioma. En una Iglesia que, en numerosas ocasiones, se pierde en declaraciones y documentos que no tienen eco en el pueblo de Dios, esta Cumbre da un paso muy significativo en otra dirección, han sido los obispos, los movimientos eclesiales, los misioneros laicos y laicas, consagrados y consagradas, seglares de diversas parroquias y grupos, sacerdotes y cardenales los que se han sentado a escuchar a los pueblos indígenas, campesinos, ribereños, a los científicos y asociaciones civiles que, desde dentro y fuera de la Iglesia, sufren el deterioro progresivo de los ríos amazónicos, la contaminación del agua con mercurio, arsénico, petróleo, plásticos y un largo etcétera. La Cumbre ha sido, ante todo, una gran experiencia de escucha y diálogo.
🍃Las más de 400 personas que nos reunimos en estos tres días nos sentimos impactados por los testimonios de aquellos que están viviendo en primera persona las consecuencias de este desastre. Las sencillas palabras de una mujer kichwa narrando como tuvo que enterrar a todos sus hijos y a parte de los adultos de su familia por culpa de un derrame de petróleo en el rio Tigre y las muchas promesas que recibieron por parte de la petrolera y nunca cumplieron, con el apoyo de los gobiernos de turno; o el relato de lo que ocurre en uno de los barrios de la ciudad de Iquitos, donde un hospital vierte todos sus residuos directamente al río, por medio de un desagüe al aire libre, que se desborda con la crecida del río Nanay cada año, esparciendo los desechos del hospital por las calles de dicho barrio, a pesar de existir una sentencia firme del Tribunal Constitucional del Perú reconociendo el derecho de estos ciudadanos, hicieron que el actual Relator Especial de la ONU para los derechos humanos al agua potable y el saneamiento, Pedro Arrojo Agudo, declarara públicamente que estos problema serán escuchado en la Asamblea de las Naciones Unidas. La violación de los derechos de los ríos y de los pueblos no puede ser vista como un problema ajeno, las aguas de los ríos transportan todo lo bueno y lo malo a lo largo de sus cuencas. La Cumbre ha sido una toma de conciencia de que todos estamos afectados de un modo u otro, una toma de posición al lado de los descartados de este mundo y, a la vez, un motivo para la esperanza.
🍃Los ríos amazónicos han generado una biodiversidad tan potente que su deterioro influye sin lugar a dudas en el resto del planeta. No son problemas locales, ni tan siquiera de las 9 naciones que albergan la Amazonía. Su degradación, debida a mezquinos intereses económicos, ignora los efectos que puede tener en el resto del planeta, acelerando un cambio climático de consecuencias impredecibles. De este modo, los gobiernos amazónicos se suman a la irracionalidad del capitalismo salvaje que sigue negando dicho cambio climático para continuar justificando su modo de proceder, sin importarles las consecuencias sociales, ecológicas, sanitarias y humanitarias que están produciendo. La Cumbre del Agua ha sido un grito más al Dios de la Vida, a Aquel que escucha el clamor de su pueblo.
✍️Ángel Almansa Rodríguez
Misión Aucayo



