Memoria que florece: voces del tiempo del caucho

En El Estrecho, Putumayo, se vivieron las Jornadas Interculturales, un tiempo de encuentro, escucha y memoria compartida entre jóvenes y adultos de la comunidad. Estas jornadas fueron fruto de un trabajo intervicarial y articulado entre la Parroquia de El Estrecho, la Oficina de Defensa de la Vida y la Cultura, Radio Ucamara, del Vicariato de Iquitos, y el Colectivo Tsiuni, quienes unieron esfuerzos y caminos para hacer posible este proceso.
El Colectivo Tsiuni es un espacio organizativo que agrupa a varios pueblos originarios de la Amazonía, dedicado a la defensa de la memoria histórica, los derechos colectivos y la justicia para los pueblos indígenas. Este colectivo presento el una demanda presentada ante la Comisión de la Verdad, relacionada con las violencias históricas vividas por los pueblos durante el tiempo del caucho.

Las jornadas se desarrollaron del 26 de enero al 8 de febrero y estuvieron guiadas por las narrativas de las abuelas y abuelos que trajeron la memoria viva de la época del caucho. Este caminar concluyó con la clausura y la presentación del videoclip “Rufina”, como expresión viva de la memoria, la resistencia y la alegría de los pueblos.
Durante la primera semana, la palabra se abrió en diálogos y reflexiones sobre la violencia, la esclavitud y el sufrimiento que marcaron a los pueblos Murui Muinane, Bora, Ocaina, Andoque, entre otros. De estas conversaciones nació un mural colectivo, donde la memoria tomó forma y color, dejando visible la historia, el dolor y la resistencia de los pueblos originarios. El mural quedó como un signo vivo: una memoria que habla y que interpela. Los jóvenes escribieron este mensaje: Hacemos memoria del tiempo del caucho para que la verdad nos haga libres y para que cesen el racismo y la explotación de los pueblos originarios.”

En la segunda semana, la palabra siguió su camino en los encuentros con abuelas, abuelos y sabios de los pueblos. En la maloca Casa de la Memoria de la federación FECONAFROPU, en la comunidad de Mairidicai, las historias volvieron a caminar de boca en boca, como lo han hecho desde siempre, entre relatos, silencios y comida compartida.
De esta escucha profunda brotó otro fruto: una canción nacida de la memoria colectiva, que luego fue grabada gracias al trabajo de Radio Ucamara y el Colectivo Tsiüni. De ella surgió el videoclip “Rufina”. El mural y el videoclip quedaron como los dos grandes frutos de estas jornadas: uno hecho de colores e imágenes vivas en las paredes de la historia, ambos tejidos con memoria, verdad y esperanza.

Agradecemos de corazón a todas y todos quienes hicieron posible estas jornadas: a las y los jóvenes, a las abuelas y abuelos sabios, a quienes compartieron su palabra y su tiempo; y a las instituciones y colectivos que caminaron juntas este proceso intervicarial. Fueron dos semanas de mucha vida: de compartir, contar, escuchar y aprender juntas y juntos, con el compromiso de amanecer la palabra, seguir construyendo la historia y fortalecer las raíces que nos sostienen.