
Un año más iniciamos el tiempo de conversión con la mirada puesta en la celebración pascual, el recorrido del corazón para vivir en plenitud el mensaje de Jesús y, despojados del polvo del camino, poder entrar en su pascua.
Los tiempos actuales no acompañan a la felicidad; así resulta a veces iluso o incluso extraño que se pueda tener un buen mensaje y vivirlo en el mundo actual. La cuaresma es la manera de unirnos al sufrimiento global, para ser capaces de vivir en plenitud la pascua en la que cobra sentido un Dios presente en los últimos a quienes redime.
El papa León nos llama en este tiempo a escuchar, a ayunar y a la unidad. La escucha ha de ser a Dios en los pobres y en su Palabra, pues en ella vamos a reconocer la voluntad de lo que nos pide como conversión. El ayuno, unido al compromiso cristiano y al amor al prójimo, debe ser siempre en atención a los demás, especialmente dice el papa que ayunemos de malas palabras. Por último, la unidad, es lo que nos garantiza la construcción del Reino, pues solo viviendo el amor en la familia de la fe seremos la comunidad que Jesús pidió al Padre.
Desde el vicariato San José unimos a las luces que nos ofrece el papa el compromiso con nuestra Amazonía. Iniciando esta semana nuestra asamblea, lo hacemos comprometidas con una conversión que no olvida la creación y trabaja cada día por su cuidado.
Deseamos para toda la familia de nuestra iglesia una buena y fructífera cuaresma, que sacuda aquello que nos impide vivir el mensaje de Jesús, y nos sirva para una conversión que haga presente su Reino en este mundo.
Feliz tiempo de cuaresma



