
Al concluir el año 2025, elevamos un profundo canto de gratitud a Dios por la vida, la fe y la esperanza que continúan brotando en la selva. El Vicariato Apostólico San José del Amazonas ha seguido desarrollando su labor pastoral y misionera en medio de grandes desafíos, pero también de claros y consoladores signos del Reino de Dios presentes en nuestras comunidades.
Nuestra misión se ha llevado adelante junto a los pueblos originarios Kichwa, Arabela, Maijuna, Bora, Secoya, Yagua, Ticuna, Ocaina y Murui, custodios ancestrales de la Amazonía y portadores de una profunda sabiduría espiritual y cultural. Con ellos hemos caminado, escuchado y aprendido, reafirmando el compromiso con una Iglesia de rostro amazónico: cercana, intercultural y sinodal.
A lo largo de los ríos Putumayo, Amazonas, Yavarí y Napo —verdaderas arterias de vida y comunicación— la acción pastoral ha llegado a comunidades muchas veces aisladas, llevando la Palabra de Dios, los sacramentos, la formación cristiana, la promoción humana y la defensa de la dignidad de la persona. Cada visita misionera ha sido una experiencia de encuentro, fraternidad y renovación de la fe.
No obstante, el año 2025 también ha estado marcado por un contexto nacional complejo. El Perú vive un clima de polarización y violencia, agravado por el avance de las extorsiones y el crimen organizado, que deterioran la convivencia social, generan temor y golpean con mayor dureza a los más pobres y vulnerables. Frente a esta realidad, la Iglesia ha levantado su voz profética, anunciando la paz y promoviendo el diálogo.
De cara al nuevo año, el Vicariato Apostólico San José del Amazonas asume importantes retos. Entre ellos se encuentra el fortalecimiento de una presencia pastoral permanente en las comunidades , mediante la formación de agentes pastorales locales y el impulso de ministerios indígenas. Asimismo, se busca profundizar la inculturación del Evangelio, valorando y promoviendo las lenguas, tradiciones y espiritualidades propias de los pueblos originarios.
Otro desafío fundamental es el acompañamiento cercano a las comunidades frente a la violencia y la inseguridad, promoviendo una auténtica cultura de paz, justicia y reconciliación. De igual manera, se reafirma el compromiso con el cuidado de la Casa Común, fortaleciendo la conciencia ecológica y la defensa del territorio amazónico ante las amenazas extractivas y los conflictos sociales.
Finalmente, el Vicariato se propone impulsar con mayor fuerza la pastoral juvenil y vocacional, ofreciendo a los jóvenes amazónicos horizontes de sentido y esperanza, y fortalecer la comunión eclesial y la sinodalidad, caminando unidos, obispo, sacerdotes, religiosas, laicos y pueblos originarios en una misma misión.
Confiamos el nuevo año a la intercesión de San José, protector de la Iglesia y modelo de servicio silencioso, humilde y fiel. Que el Señor continúe guiando nuestros pasos misioneros y nos conceda la gracia de ser una Iglesia samaritana, profética y esperanzadora en la Amazonía.
P. Jovino Arimuya Jaramillo



